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Fiesta de fin de año

Noviembre 01, 2018 66

Era una gran Empresa que ocupaba varios pisos en un edificio con vista al Río. A fin de año se reunían todos los empleados en una de las oficinas más amplias para brindar por el nuevo año.

No todos los empleados se conocían porque algunas Direcciones o Gerencias no tenían relación laboral, de tal forma sus miembros se veían, pero no se frecuentaban. No obstante, en esa reunión de fin de año, con una copa en la mano, todos brindaban y se saludaban. Este es el caso de unas de esas tantas personas que trabajaban en distintos pisos y no tenían trato personal.

Él se acercó sin decir nada, sólo la miraba y le sonreía como si se conocieran de toda la vida. Ella dio un paso hacia él y le dijo: “En que estás pensando”.

Él respondió: “Muchas cosas, en primer lugar, que debo estar hecho un viejo, porque todos esos que se acercaron a vos lo hicieron atraídos por el sexo, vieron solo tu físico, tus hermosas y atractivas formas. Yo también las veo, pero otros pensamientos predominan sobre ellos. Las mujeres se acercan a vos porque te envidian, no tienen tu belleza y piensan que estando a tu lado se igualan y tienen tus mismas cualidades, pero eso dura muy poco, lo que me lleva a pensar que no son tontas y que se dan cuenta de que tenés otras condiciones, no físicas, que ellas no tienen, por ello, con cierta incomodidad, se apartan. Con los hombres debe pasar algo por el estilo, porque se acercan muy confiados, pero cuando ven tus reacciones se dan cuenta que algo no funciona según lo que imaginaron. Las mujeres quieren estar cerca de tu hermoso vestido, alhajas, los hombres, cerca de tu cuerpo”

Ella le preguntó: “¿Y vos porque estas a mi lado?”.

Sin dudarlo él le contestó: “Por nada de lo que acabo de decir, yo no siento como los jóvenes que te mira y se acalora. Veo algo invisible a los ojos, no pretendo ser poético, soy realista, veo tu interior, tus sentimientos de persona, tus deseos de mujer sensible e inteligente. Leo tu sonrisa, tus modales. Creo que es muy fácil darse cuenta cuando una persona está preocupada, triste o alegre, cuando está impaciente o relajada, de igual forma, mi visión no es nada excepcional. Yo veo, además de tu apariencia física, que es hermosa y atractiva, lo que en este momento estás sintiendo y eso me atrae porque me pareces muy femenina, delicada, afectuosa”.

A lo que ella le repuso: “¿No será que eso que vos ves en mi son cualidades tuyas? No te olvides que las cosas se ven del color de los cristales con que se las miran”.

Él le contestó: “Puede ser, pero en ese caso me pregunto ¿que ves vos en mí, habrá correspondencia entre lo que ambos sentimos?”

Ella repuso: “Yo creo que los sentimientos no se hablan se demuestran con las acciones y en el tiempo. No nos apuremos esto puede ser sólo el comienzo, pronto nos daremos cuenta y comprobaremos que sentimos el uno por el otro. ¡Feliz Año!”

“¡Feliz Año!”

Arq. Eduardo Cavallaro

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