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Pensar

Febrero 17, 2020 29

Creo que una de las primeras cosas que aprendí de muy niño fue que las personas éramos como los animales, pero nos diferenciábamos porque pensábamos. Y es cierto, para los animales todo es instintivo, tienen un “mensaje” y sin pensar en nada hacen lo que tienen que hacer sin posibilidad de alternativas ni variantes.

Nosotros somos lo opuesto, a partir de una determinada edad, todo lo pensamos, sin darnos cuenta lo evaluamos y hacemos lo que más nos conviene o nos place. Pensamos para hacer nuestro trabajo, para hablar, para leer, escribir. Pensamos para hacer cualquier actividad por más simple que sea, aun cuando hagamos algo que repetimos todos los días, como asearnos, peinarnos, vestirnos, lo pensamos paso a paso.   

Creo que el único momento en que no pensamos es cuando nacemos y cuando morimos, si tenemos Alzheimer, en un caso por qué tenemos el cerebro sin ningún tipo de información, totalmente en “blanco” y en el otro, porque la enfermedad nos impide pensar. Podíamos creer que cuando caminamos o andamos en bicicleta no pensamos, pero sí, lo hacemos sin darnos cuenta porque no vamos por cualquier lado y con cualquier dirección, evitamos los baches, doblamos donde debemos y nos detenemos cuando corresponde.      Siempre hay un pensamiento por más simple y rutinario que sea, en el caso contrario andaríamos a ciegas sin un rumbo fijo o deseado. Pensamos cuando hacemos ejercicio, cuando nos acostamos, cuando amamos, besamos, nos abrazamos. Cuando hacemos planes. Cuando calculamos cualquier cosa. Cuando viajamos. Cuando discutimos o buscamos alternativas. Cuando tratamos de recordar algo del pasado. Cuando descansamos en la playa, el campo o los cierras. Cuando admiramos una obra de arte, en el teatro o en el cine. Pensamos aún cuando estamos muy cansados y no tenemos fuerza ni para abrir los ojos. El pensamiento es una actividad continua, sin pausas, de día estimulado por los sentidos, por lo que vemos u oímos, pero aún de noche, cuando dormimos y nuestra actividad física es casi nula, nuestro cerebro sigue activo de la mano del sub consiente. Si no pensamos es porque no estamos vivos.             

La información almacenada en nuestro cerebro es muy grande. Cuando pensamos estamos evaluando lo que percibimos por los sentidos. Evaluar significa entender, analizar, comparar, recordar experiencias, valorar lo más conveniente para hacer, cuando, como, donde, con que, o con quienes.

Lo notable es que no siempre evaluamos de la misma forma. Con el paso del tiempo vamos teniendo más información y nuestro juicio cambia. Sobre un mismo tema, lo que ayer considerábamos de una manera hoy lo hacemos de otra. Y esa manera de evaluar, en definitiva, de pensar, es lo que nos define.

Pensamos como somos, y somos lo que pensamos.

Arq. Eduardo Cavallaro

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