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“Estimulación y primera infancia”

Julio 02, 2018 16

A partir del surgimiento y reconocimiento de los Jardines Maternales como parte del Nivel Inicial contemplado en la Ley Federal de Educación (1993), es apropiado establecer la especificidad del Jardín Maternal como institución educativa, de crianza, y de cuidado de niños de 45 días a dos años, revalorizando este concepto como uno de los pilares fundamentales en el desarrollo y formación de los pequeños.

Antiguamente se pensaba que la familia se encargaba de la crianza y la escuela de la enseñanza. Esto a través del tiempo se fue modificando; ambos conceptos actualmente no pueden ser abordados en forma separada. Asimismo, el cuidar asumió otros matices: asistir, acompañar, además de brindar conocimientos. El cuidado entonces refiere a la sensibilidad necesaria para dar respuesta a las demandas de la infancia, tarea esencial en las organizaciones que atienden a los más pequeños.

La estimulación de los niños entre los 45 días y los dos años de edad es clave para el desarrollo de habilidades posteriores. Permite un mayor desarrollo en el futuro, mejora su autonomía, su capacidad para expresarse y hacerse entender, la interacción con sus pares y adultos; ejerciendo una función preventiva, promotora y reparadora.

Desde lo educativo es sumamente importante la manera de abordar los contenidos del nivel, el rol del educador, sus estrategias e intervenciones, los espacios, los tiempos, los materiales, la organización institucional, la planificación y las propuestas de enseñanza.

El juego es uno de los aspectos esenciales en el desarrollo de los niños, ya que, favorece la adquisición de habilidades mentales, sociales y físicas; y es el medio natural por el cual expresan sentimientos de un modo espontáneo y placentero. No debemos perder de vista que los tiempos de infancia necesitan ser garantizados por las generaciones adultas. Educar consiste en una tarea de sostén, de un tiempo de espera; educar en el día a día nos ubica frente a la necesidad de imaginar a los niños y niñas en el futuro, sus posibilidades y potencialidades.

En esta relación vincular adulto- bebé debemos destacar el concepto de “construcción de subjetividad”, “como una de las tareas fundantes que el ser humano tiene que atravesar para ser tal: construir aparato psíquico, construir capacidad de pensamiento, integrarse en sí mismo, ingresar en el terreno del aprendizaje, comenzar a significar el mundo, simbolizar, aprender el vínculo, relacionarse afectivamente, aprender el lenguaje, integrarse a la cultura…”1

El niño desde que nace necesita del alimento, el cuidado, la ternura de una mano y de una mirada, que lo reciba con sostén y lo acompañe cálidamente a caminar conociendo y transformando el mundo. El Jardín Maternal que atiende a los niños desde edades tan tempranas no puede pensar la educación disociada del cuidado, ambos son aspectos complementarios de un mismo proceso; opera a modo de andamiaje de ese ser desamparado, que no podría realizarse sin la presencia de otro disponible para tal fin. Este andamiaje incluye, también, “asistir” al niño en lo que se refiere a su alimentación, higiene, sueño, vigilia, etc.

Cuidado implica asistir al niño en todas sus necesidades, y en esos cuidados va la producción de los recursos simbólicos. Es en el Jardín Maternal donde se resignifican las actividades cotidianas, las intervenciones de cuidado dan lugar al acto educativo.

Silvina Bornic Docente de Nivel Inicial
1 López, M. E., (2005), “Didáctica de la Ternura”. Reflexiones y controversias sobre la didáctica en el Jardín maternal”, Revista Punto de partida, año 2 Nº 18, Octubre 2005, Ed. Del Sur, Bs. As., Pág. 1