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La humildad, un Don.

Septiembre 03, 2018 41

La persona “humilde” está emparentada con el “humus”, es decir, con la tierra húmeda, con la tierra capaz de acoger la fecundidad.

La humildad nos permite conocer y aceptar todas las cualidades positivas del cuerpo, la mente y el espíritu de otra persona. La humildad desactiva esa voz que nos vuelve competitivos con los demás y nos quiere colocar siempre en primer lugar. La humildad es un poderoso escudo para el alma (santa Teresa) que nos defiende de la egolatría, del ansia excesiva de poder.

La persona humilde no se siente amenazada por las cualidades de otra persona y, por eso, la elogia y reconoce, pero tampoco se siente sedienta de elogios y reconocimientos. 

El orgullo es la peor de las toxinas. Nos vuelve prisioneros de nuestro “ego”, marionetas de nuestro orgullo.

La humildad es un poder. No son muchos los que tienen el poder de ser humildes. Ese poder nos concede un equilibrio vital que resulta admirable: no nos desequilibrará no ser reconocidos como quisiéramos, no ser atendidos los primeros, no formar parte de la élite… 

El humilde no necesita ganar siempre, ni tener la última palabra. 

El humilde ayuda a quien le ha hecho daño, pide perdón, es magnánimo. 

El humilde no pone condiciones. Dice un “sí” incondicional sin fijarse en el “qué dirán”. La humildad es un don que exige cultivo. Es como una perla que hay que refinar. El miedo a vernos humillados nos puede paralizar e impedir ese proceso.

Casi nadie considera como una amenaza a una persona humilde. 

Por eso, los místicos humildes, pobres y descalzos se convierten a veces en sanadores y pacificadores. 

Los humildes no tienen miedo a ser humillados. La humildad es nuestro mayor escudo contra el mundo y el cimiento de la unión mística con Dios. 

La humildad es un don que se va refinando en la medida en que entramos más hondamente en nosotros mismos.

Esta reflexión está inspirada en Caroline Myss, autora del libro “Anatomía del espíritu” y de “Las Siete Moradas”. 

Graciela Corzo
Maestra de Reiki Usui

Sesiones. Meditación. Iniciaciones. 
Contacto 11 3109-4336
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Dr. Fernando Iráizoz